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El porqué de nuestro decálogo

Habrás visto que tanto en nuestra web como en nuestro local tenemos colgado un decálogo de normas. Son de sentido común y te puede parecer que no es necesario.

Aprovecho que el curso acaba de empezar para despejar dudas y ver en más detalle el porqué de nuestro decálogo.

Normas de convivencia

A pesar de que apenas pasas en el centro un par de horas cada vez que vas a clase, convives con tus compañer@s durante ese tiempo. Nuestro decálogo ayuda a que dicha convivencia sea lo más cómoda y respetuosa posible.

Piensa en ti y en los demás y la clase fluirá mejor.

Como expliqué cuando hablé de los 8 pasos del yoga, el yoga se basa en 5 códigos de conducta social (yamas) y 5 códigos de conducta personal (niyamas) que están integrados en el decálogo de Karma Yoga.

En detalle

  1. Ven con ropa cómoda que te permita movimientos en todos los ángulos. Esto es por tu propio bien. Si la ropa está llena de costuras, te aprieta demasiado o se te cae sobre la cara cuando nos ponemos boca abajo, te causará incomodidad y terminarás por distraerte.
  2. Deja el móvil apagado y/o fuera de la sala, evitaremos perder la concentración. No vas a necesitar ni poder usar tu teléfono durante la clase. Si estás esperando una llamada urgente, es preferible que no vengas y recuperes tu clase en otro momento. Este tiempo y este espacio es para ti, sin interrupciones ni distracciones.
  3. Puedes dejar el calzado fuera, no lo vas a necesitar. Más allá de la zona de los banquitos procura caminar sin zapatos, a tod@s nos gusta pisar un suelo limpio.
  4. El ego también se queda fuera. Esto quiere decir que no venimos a competir ni a compararnos, ni con los demás ni con nosotros mismos. Cada día es diferente y puede que hoy no llegues a donde llegaste ayer, respeta tus necesidades y escucha tu cuerpo. – Cuesta no fijarse en los demás, pero se consigue con el tiempo. Vienes a practicar para ti, no a lucirte ni a llegar más lejos que los demás (o que tú mism@ la última vez). Cierra los ojos, respira, disfruta de cada postura.
  5. A ser posible, intenta no comer nada en las 2 horas previas a la clase. Te invito a hacer la prueba de comer inmediatamente antes de clase. Es incómodo, puede provocar náuseas y no te permite concentrarte de igual manera. ¡Pruébalo! Yo lo hice en su día, porque pensaba que mi profesor exageraba. Si ves que no puedes pasar con el estómago vacío, disponemos de infusiones y manzanas para ti (eso sí, ven con tiempo para tomarlas).
  6. Haz por llegar 10 minutos antes de que empiece la clase. Si llegas más tarde, entra en silencio y ve a tu esterilla para unirte a nosotros. – Por respeto a quienes llegan con tiempo suficiente y para poder tomarte tu tiempo de relax previo a la clase: cambiarte de ropa, ir al servicio, elegir tu sitio, sentarte, empezar a desconectar de lo que ha pasado durante el día. Una vez comenzada la clase la puerta permanece cerrada. Si sabes que vas a llegar pasada la hora, es mejor que recuperes tu clase en otro momento. Llegar tarde y con prisas no es bueno para ti y es molesto para el resto.
  7. Si tienes el pelo largo, necesitarás de una goma para sujetártelo, a fin de facilitar los movimientos. Como en el caso de la ropa, es por tu comodidad.
  8. El yoga se practica descalzo, así que te pedimos limpieza e higiene. Si no te sientes a gusto con los pies al aire, disponemos de calcetines antideslizantes en nuestra pequeña tienda. También puedes traerlos de casa. Los calcetines normales tienden a resbalarse sobre la esterilla, a pesar de que éstas son también antideslizantes.
  9. No olvides traer tu buena voluntad, buen humor y ganas de dedicarte tiempo a ti mismo. ¡Esto es lo más importante de todo! Ven con ganas de cuidarte, mimarte, olvidarte del mundo y centrarte en cómo te sientes, mueves y respiras. Tu actitud lo es todo.
  10. Si dispones de esterilla propia y te la quieres traer, eres bienvenido. Y, por supuesto, puedes traer tu propio bloque, tu manta, y todo lo que consideres que vayas a necesitar. Te recomiendo no dejarlo en el local una vez finalizada la clase, mejor llévatelo a casa de nuevo.

Por una práctica feliz

Como ves, no son normas descabelladas ni difíciles de cumplir. Sólo tienes que poner un poquito de intención y volver a leerlas de vez en cuando. Si ponemos de nuestra parte, el tiempo que compartamos será cómodo, relajado y beneficioso a todos los niveles.

¡Y no te olvides de sonreír!