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Eres perfecta (con todas tus imperfecciones)

Entras en internet buscando información sobre yoga y te llegan cientos de imágenes de mujeres (y algunos hombres) de cuerpo escultural, escasa ropa muy ceñida, posados en tanga en la nieve o vídeos de secuencias en los que te fijas más en los músculos marcados que en las posturas que encadenan. Después de un rato te desanimas porque no eres así, no crees que puedas llegar a serlo e, incluso, piensas que el yoga no es para ti.

Dejando de lado mi opinión sobre yoga y redes sociales, me parece importante hacerte llegar un mensaje: eres perfecta con todas tus imperfecciones. Todas las personas somos físicamente asimétricas, todas tenemos traumas y cargas mentales, todas tenemos bloqueos emocionales. Y está bien así, siempre que seas consciente de ello.

Portada de revista

Por más yoga que practiques, puede que nunca seas portada de la revista “Yoga Journal” ni de ninguna otra similar. O puede que sí, que tu físico encaje en los cánones de belleza del momento, pero no por ello te sientas una persona “perfecta” como las que nos venden tan a menudo. Igual que el objetivo del yoga no es lograr un cuerpo musculado, tampoco lo es adelgazar, crecer, eliminar cicatrices y otras marcas del tiempo, hacer desaparecer las arrugas… Cuando hablo de que vas a encontrar la mejor versión de ti misma cuanto más te coloques sobre la esterilla, me refiero al conjunto: te irás quitando capas de encima hasta llegar a tu núcleo, aquello que realmente eres. Y la secuencia de posturas, los ejercicios de meditación, el karma yoga que realizas en tu tiempo libre harán brillar tu esencia en todo su esplendor, poco a poco, hasta lograr un equilibrio perfecto: el tuyo.

La práctica de yoga te enseña a aceptarte y quererte tal cual eres, abrazando cada parte de tu ser.

Dentro de ese equilibrio al que vas a llegar se encuentran también la aceptación y el amor por ti misma. Saber que tu pie derecho es ligeramente más pequeño que el izquierdo, que con las manos se da el caso contrario, que tienes más arrugas alrededor de la boca que en la frente, que te han salido más canas en una zona de la cabeza en particular… Saber todo eso y entenderlo como válido, como tu envoltorio absolutamente perfecto porque es el único que tienes y el que te permite transitar por este mundo, es una de las lecciones más importantes que vas a aprender durante tu práctica.

Por qué creo que eres perfecta

Independientemente de tu altura, peso, talla de ropa, número de pie, cúmulo de arrugas, cicatrices, canas, etc. tu cuerpo puede hacer todo esto por ti:

  • Despertar cada mañana dispuesto a afrontar y disfrutar de un nuevo día.
  • Ir a dormir cada noche para reponer energía, descansar y asimilar todo lo vivido.
  • Moverte, expresarte, compartir, aprender, emocionarte, sentir… 
  • Experimentar cosas nuevas y reaccionar de maneras que no esperabas (comida, música, deportes, etc.).
  • Abrazar, besar, acariciar, amarte a ti misma y a otras personas.
  • Acumular vivencias que lo hacen más fuerte, más seguro, más sabio.
  • Recibir infinidad de estímulos externos y percibirlos a través de tus cinco sentidos.
  • Alcanzar metas, superar retos, llegar a donde creías que no podías.
  • Relajarse, liberar las tensiones y reponerse para poder continuar.
  • …además de una cantidad enorme de procesos internos que te mantienen en pie cada día, como si fuera una maquinaria maravillosamente engranada.

Imperfecta… o no

Si tienes en cuenta todo lo anterior, verás que para practicar yoga no necesitas nada más que dejar de compararte con las imágenes que ves en internet, desenrollar la esterilla y ponerle un poquito de ganas. Si puedes realizar la práctica que te has propuesto, ya sea guiada o por tu cuenta, si puedes sentir sus efectos en tu mente, tus emociones y tus músculos, entonces todo estará bien, cada asimetría que hayas identificado dejará de importar. No necesitas hacer yoga en ropa interior en lo alto de un acantilado con unos músculos asombrosamente definidos y una piel tersa y bronceada.

Sólo necesitas saber que tu cuerpo es tu templo. Si lo cuidas, lo nutres, lo mimas y lo mantienes en buen estado, seguirá regalándote momentos como los que disfrutas sobre la esterilla y los muchos otros que ocurren lejos de ella. Y eso es más que perfecto.