Imagen estado de ánimo y yoga

Estados de ánimo y yoga

Toda práctica de yoga comienza con la respiración, es la base. De ella depende todo y por eso los profesores insistimos tanto en cómo respiras cuando vienes a clase. Mejor dicho, cómo respiras durante la clase.

Inhalar y exhalar de forma consciente te ayuda a entrar en cada asana y a mantenerte en ella, te ayuda a calmar tu mente y, aunque no te lo parezca, modifica tu estado de ánimo.

Lo que la esterilla hace por mí

Como digo, tu forma de respirar influye en tu estado emocional, y viceversa. Si respiras de manera rápida y entrecortada, notarás cómo te vas alterando. Si te alteras, notarás que respiras como acabo de describir. Lo mismo ocurre en caso contrario: cuanto más largas y lentas son tus inhalaciones y exhalaciones, más se calma tu mente, y al revés.

Al mismo tiempo, las posturas que realizas en la esterilla influyen directamente en tus chakras y en tus emociones.

La forma más sencilla de comprobarlo es sentándote en tu esterilla y dejándote llevar, sin pensarlo mucho. Aquello que te salga es lo que necesitas.

Observa cómo te sientes y entenderás cómo te mueves.

No importa si tienes mucha o poca experiencia practicando yoga. Cierra los ojos y deja que tu cuerpo fluya, siéntelo. Tenderá a moverse buscando el equilibrio emocional y realizarás posturas que te lo proporcionen.

Tipos de asanas y su impacto emocional

De forma breve, te cuento en qué afectan las asanas. Así puedes practicar las que conoces y sentir los efectos en tu propia piel.

  • Posturas sentadas – aportan calma y tranquilidad, te preparan para meditar (hablaremos de ello más adelante) y son ideales para observar tus emociones y tu estado mental antes de realizar más posturas u otra actividad.
  • De pie – te ayudan a enraizarte, a compensar los efectos desequilibrantes de los cambios lunares, a fijar tu mente cuando el clima es inestable. Generan confianza y fuerza de voluntad.
  • Apertura de pecho – te preparan para recibir todo lo que venga y aceptarlo tal cual es, te llenan de energía, sentimientos positivos y ánimo.
  • Torsión – equilibran el sistema nervioso y activan tu energía.
  • Flexión adelante – sirven para recogerte, mimarte, observarte y ayudarte a encontrar tranquilidad en tu interior.
  • Apertura de caderas – liberan tus emociones, te preparan para dejar ir todo lo que no necesitas y no te hace bien, para hacer espacio a lo nuevo.
  • Equilibrio – más que ninguna otra, este tipo de postura focaliza tu mente y calma tus emociones. Cuanto más te cuesta realizarlas, más las necesitas.
  • Inversión – te ayudan a liberarte de miedos, afianzan tu confianza y autoestima y favorecen que tomes una nueva perspectiva ante la vida.

Cómo aplico esto a mi día a día

Lo que más te va a ayudar es la respiración: lenta y suave para calmarte, larga y profunda para llenarte de energía (con el pecho bien abierto), alterna para equilibrarte.

No es necesario que te aprendas los efectos de las asanas de memoria, ni que lleves la cuenta de tus respiraciones. Sí que te invito a que te pases por este post cuando busques un efecto en particular y, a tu manera, practiques las posturas correspondientes.

¡Y no te olvides de la relajación final! Hará que todo lo que trabajes vaya surtiendo efecto.