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India – ¿es imprescindible conocerlo?

En el camino de todo practicante de yoga llega un momento en que parece inevitable comprar un billete de avión con destino a India para conocer el lugar que dio origen a esta filosofía del yoga. Has oído hablar de ese país como la cuna del yoga, el lugar del que regresas siendo otra persona, el viaje que tienes que hacer alguna vez en la vida… Hay incontables artículos, libros, entrevistas y fotografías de yoguis, hippies, artistas e influencers alabando los beneficios de que disfrutaron allí.

Pero, como ya he mencionado alguna vez, no todo lo que ves en internet es yoga y esto también incluye los viajes a India. Desplazarte a un país exótico cuyas tradiciones y costumbres son completamente ajenas a lo que conoces y vives cada día es siempre una experiencia enriquecedora. Hacerlo para presumir a la vuelta mientras enseñas fotos abrazando a los huérfanos del lugar es tan absurdo como innecesario.

Por qué viajar a India

Efectivamente, India es el lugar en el que todo empezó. A pesar de que la historia del yoga no está documentada desde el principio, hay indicios suficientes como para establecer su origen allí. Por lo tanto, es un destino muy interesante si lo que quieres es comprender tanto la historia del país como la del yoga, conocer una nueva cultura, experimentar lo que es vivir otros climas (muy variados a lo largo y ancho de su geografía) o disfrutar de una gastronomía distinta.

Es un país tan amplio y variado que puedes visitarlo con diferentes propósitos: espirituales, académicos, gastronómicos, culturales o por puro ocio.

También es un destino exótico si buscas diversión, pero no quieres alejarte de lo que conoces en occidente: nada como ir a Goa en este caso. Hay tantas razones para subirte a un avión como ganas tengas de hacerlo. En realidad, cualquier excusa es buena, si quieres y puedes permitírtelo. 

Qué puedes encontrar allí

Dependiendo del motivo que te lleve a querer atravesar el mundo (es un viaje largo y pesado), tu destino será uno u otro. Lo que sí vas a encontrar en cualquier caso es esto:

  • Polución y pobreza casi a partes iguales.
  • Ruido, suciedad y sensación de caos.
  • Falta de medios y de servicios (transportes, carreteras, instalaciones en general).

…pero, también…

  • Sonrisas y amabilidad allá por donde vayas.
  • Ganas de compartir e intercambiar (historias, idiomas, objetos).
  • Escuelas de yoga y ayurveda en cada esquina.
  • Comida que te sorprenderá y paisajes que podrían ser tanto de aquí como de otro planeta.
  • Costumbres, ritos y rituales de lo más curiosos.
  • Colores, sonidos, expresiones artísticas diferentes y llamativas.

¿Viajar a India me cambia la vida?

Estuve en India todo el mes de noviembre de 2016, muy cerca del Himalaya, formándome como profesora de yoga (mi primera formación) en un curso intensivo e intenso, alojada en la misma escuela y recibiendo clases 6 días por semana. No viajé por el país y las visitas y excursiones estaban delimitadas por el escaso tiempo libre del que disponíamos. Lo que allí vi y viví me cambió la vida para siempre y estoy deseando poder volver, esta vez en modo mochilero y explorando tanto como pueda. 

Con todo, estoy convencida de que el crecimiento personal no vino dado por las energías, las meditaciones o que allí se concentre el mayor número de escuelas de yoga por metro cuadrado del mundo, sino por el choque cultural que supone siempre sumergirte en formas de entender la vida opuestas a las que conoces hasta la fecha.

No considero que sea requisito imprescindible visitar Delhi, Kerala o Rishikesh para volver siendo otra persona: basta con desplazarte a escasos km. de tu lugar de residencia y abrir los cinco sentidos para aceptar y respetar otras formas de vida. Viajar siempre suma, ¿no crees?