Yoga en la menopausia

Tal y como te contaba en una de las primeras entradas del blog, la práctica de yoga puede aliviar las molestias que sufres durante tu menstruación. De igual manera, hay asanas que te ayudan durante cualquiera de tus ciclos vitales.

Hoy quiero traer tu atención a la menopausia. Qué puedes practicar para sentirte mejor y cómo realizar dicha práctica para que sea más efectiva. Como siempre, si tienes alguna duda o sugerencia, puedes dejar un comentario en el apartado de mensajes y responderé encantada.

Qué y cuándo practicar

Durante la etapa de la menopausia es probable que experimentes cambios de humor, alteraciones en tu temperatura corporal, cansancio, dolor en las articulaciones, insomnio, jaquecas y una larga lista de molestias.

Todo ello va asociado al cambio hormonal por el que estás pasando. Pero eso no quiere decir que no puedas hacer nada para sentirte mejor. Consulta a tu médico o terapeuta, valora las indicaciones que te den y aplica lo que te haga bien.

Y, si quieres ir un poquito más allá, desenrolla la esterilla y experimenta con tu cuerpo.

Siente tu cuerpo, escucha cada mensaje que te llega y dale el movimiento que necesita.

Tómate tu tiempo, dedica al menos 10 respiraciones largas a cada postura, o más, si es lo que necesitas. Y finaliza con unos minutos de respiración yóguica completa y una relajación prolongada que te permita asimilar los beneficios de cada postura.

Las posturas

Para aliviar los sofocos puedes probar esta secuencia:

  • Ananda Balasana – el bebé feliz.
  • Balasana – el niño.
  • Uttanasana – la pinza de pie.
  • Viparita Karani – las piernas elevadas.

Para equilibrar los cambios de humor ayúdate de esta secuencia:

  • Vrksasana – el árbol.
  • Malasana – la guirnalda.
  • Dhanurasana – el arco.
  • Paschimottanasana – la pinza sentada.
  • Supta Baddha Konasana – el zapatero recostado.

…o bien combina ambas series.

Modifica las posturas

Haz que las posturas que practicas se adapten a ti y no tú a ellas. Quiero decir que utilices apoyos siempre que lo consideres necesario, como mantas, bloques, cojines, cinturones, la pared o una silla. No fuerces una postura por querer hacerla como un yogui que lleva toda una vida practicando o que, sencillamente, tiene mucha flexibilidad.

Se trata de sentirte bien, ser muy consciente de tu cuerpo y practicar para aliviar las molestias que estás pasando. Explora tus límites, pero también ponte cómoda.

¿Te gustaría compartir tu experiencia conmigo? Deja un mensaje aquí abajo.