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Posturas de pie

Si asistes a nuestras clases de manera regular, te has dado cuenta ya de que comenzamos nuestras prácticas con saludos al sol y continuamos con unas cuantas posturas de pie. Después cambiamos de plano: de rodillas, tumbándote o colocándote del revés.

Pero nunca faltan las posturas de pie. ¿Quieres saber por qué? Sigue leyendo.

De pie ganas confianza y fuerza

Aunque el saludo al sol, en cualquiera de sus modalidades, incluye varios tipos de posturas, acostumbramos a practicarlo al principio de la clase porque sirve para calentar y preparar el cuerpo. Y también porque comienza y termina de pie.

Tomas contacto con tu esterilla a través de las plantas de tus pies, te mantienes al principio de la esterilla, moviendo el resto del cuerpo adelante y atrás, estableces una buena base para el resto de la práctica. Te enraízas en ese momento y ese lugar.

Como si fueras bambú, las posturas de pie te dan fuerza y flexibilidad: para que te dobles, pero no te rompas.
Practícalas asentando bien las plantas de tus pies, separando los dedos, visualizando que te hundes en la tierra y nada te puede mover de ahí. Recuerda que todo tu cuerpo está representado en tus pies, cualquier molestia, enfermedad o malestar se refleja en sus plantas. Cuídalos.

Secuencia de pie

Te traigo unas poquitas asanas de pie. Intenta mantener cada una entre 5 y 10 respiraciones y visualiza tu cuerpo como si fueras un árbol, desde la raíz hasta las hojas, manteniéndote firme.

  • Tadasana – la montaña.
  • Vrksasana – el árbol.
  • Parivrtta Padottanasana – la torsión girada de pie.
  • Virabhadrasana I – el guerrero I.
  • Parsva Virabhadrasana – el guerrero lateral.
  • Parivrtta Utkatasana – la silla girada.

Haz cada una por los dos lados.

Puedes continuar con posturas sentadas, aperturas de pecho, torsiones, flexiones adelante, invertidas o como más prefieras. Y termina con una buena relajación en Savasana.

Beneficios de las posturas de pie

En general, las posturas de pie favorecen el desarrollo de la fuerza y la flexibilidad y estimulan los sistemas cardiovasculares, respiratorio y nervioso. Te ayudan a enraizarte, a compensar los efectos desequilibrantes de los cambios lunares, a fijar tu mente cuando el clima es inestable. Generan confianza y fuerza de voluntad.

Además, fortalecen tus pies, piernas, espalda y abdomen, te proporcionan equilibrio y te aportan seguridad.

¿Te gustaría saber más o conocer alguna en más detalle? ¡Deja tu mensaje!