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5 posturas para el otoño

En unos días comienza el otoño y vuelven los días de clima revuelto: aire, lluvia, noches más largas, oscuridad y los últimos rayos de sol cálido que vas a perseguir para nutrirte de vitamina D.

Aprovecha para pasear y disfrutar tu tiempo al aire libre, mira las hojas caer y maravíllate con los cambios de la naturaleza. Siempre son los mismos, pero siempre son diferentes, ¿te habías dado cuenta?

Para que puedas adaptarte a tanto movimiento, hoy te traigo una secuencia que te acompañará en el paso a la nueva estación. ¡Desenrolla tu esterilla!

Qué practicar

Igual que ocurre en primavera el otoño pone todo un poco patas arriba y por eso quiero ayudarte a mantener la estabilidad y afianzar tus raíces en la tierra.

Vas a necesitar una buena dosis de energía y, al mismo tiempo, algo de calma. Es por ello que esta secuencia combina asanas de pie y flexiones adelante: fuerza e introspección. Plegarte sobre ti mismo favorece un estado de ánimo pausado. Es casi tan agradable como salir al campo a recolectar setas o castañas, y tan cálido como volver a casa y arroparse tras la caminata.

Suma capas de ropa, pero no dejes que te pesen: siéntete ligero y preparado con yoga.

Si es posible, elige una hora temprana para comenzar el día con esta práctica. Todo lo que venga después lo verás de otro color.

Las posturas

Comienza con unos minutos de respiración y conexión con tu interior. Calienta los músculos y continúa con unas cuantas vueltas de Saludo al sol. A partir de ahí, sigue con la secuencia.

  • Utthita Trikonasana – el triángulo.
  • Parivrtta Trikonasana – el triángulo girado.
  • Prasarita Padottanasana – la flexión anterior con las piernas extendidas.
  • Parsvottanasana – la pirámide.
  • Paschimottanasana – la pinza sentada.

Puedes finalizar con el pranayama que te propongo a continuación, encender velas, poner música suave y descansar en savasana cubriéndote con una manta.

Respiración de otoño

Tras haber bajado los ritmos con las últimas asanas y justo antes de tumbarte para la relajación, te propongo dedicar unos minutos a respirar. El ejercicio anuloma-viloma es el más adecuado en este momento.

Siéntate en una postura cómoda, con la columna bien erguida y los ojos cerrados.

Con el pulgar de la mano derecha tapas tu fosa nasal derecha, y con los dedos anular y meñique tapas tu fosa nasal izquierda. No al mismo tiempo, sino de forma alterna. Tapas tu fosa nasal derecha con el pulgar antes de comenzar. Inhalas, retines el aire haciendo una pinza con los dedos. Y exhalas por la izquierda. Por la fosa por la que exhalas vuelves a inhalar. Y finalizas cada vuelta exhalando por la izquierda. Realiza 10 ciclos.

Los tiempos que suelen utilizarse son: inhalo 1x, retengo 4x, exhalo 2x. Ejemplo: 3 tiempos para inhalar, 12 para retener, 6 para exhalar. O 4:16:8, 5:20:10, 6:24:12.

Retener el aire produce algo de ansiedad, al no estar acostumbrado a hacerlo. Empieza despacio: inhala en 4, retén 2, exhala también en 4. Hasta que te vayas acostumbrando y puedas alargar los tiempos y adecuarlos a los ritmos antes descritos.

Ahora ya estás preparado, ¡bienvenido otoño!