Vídeo Pranayama

3 tipos de pranayama

En anteriores entradas del blog he mencionado la importancia de la respiración. No sólo durante la práctica de yoga, sino también en tu día a día.

Regular la respiración es el cuarto de los 8 pasos del yoga, después de los yamas (códigos de conducta social), niyamas (códigos de conducta personal) y asanas (posturas). Es, por tanto, básico en tu práctica.

Una respiración pausada te devuelve tu foco y te ayuda a relativizar.

Hoy te traigo 3 ejercicios de pranayama que puedes hacer en cualquier momento y que te pueden ayudar a modificar lo que más necesites. Van acompañados de un breve vídeo con algunas indicaciones, para que te sirva de orientación.

Los 3 ejercicios en detalle

Siéntate en una postura cómoda, con la columna bien erguida y los ojos cerrados.

Nadi Shodana o respiración alterna. Con el pulgar de la mano derecha tapas tu fosa nasal derecha, y con los dedos anular y meñique tapas tu fosa nasal izquierda. No al mismo tiempo, sino de forma alterna.

Tapas tu fosa nasal derecha con el pulgar antes de comenzar.

Empiezas inhalando por la izquierda, tapas, exhalas por la derecha. Inhalas por la derecha, tapas, exhalas por la izquierda. Y repites el ciclo.

Por la fosa por la que exhalas vuelves a inhalar. Y finalizas exhalando por la izquierda.

Habitualmente, la cuenta que se lleva es la siguiente: inhalo 1x, exhalo 2x. Ejemplo: 3 tiempos para inhalar, 6 para exhalar. O 4:8, 5:10, 6:12. Para empezar, basta con que la inhalación y la exhalación sean igual de largas.

Anuloma Viloma o respiración alterna con retención. Es prácticamente igual a la anterior, pero entre cada inhalación y cada exhalación, retienes el aire tapando ambas fosas nasales.

Los tiempos que suelen utilizarse son: inhalo 1x, retengo 4x, exhalo 2x. Ejemplo: 3 tiempos para inhalar, 12 para retener, 6 para exhalar. O 4:16:8, 5:20:10, 6:24:12.

Retener el aire produce algo de ansiedad, al no estar acostumbrado a hacerlo. Empieza despacio: inhala en 4, retén 2, exhala también en 4. Hasta que te vayas acostumbrando y puedas alargar los tiempos y adecuarlos a los ritmos antes descritos.

Respiración yóguica completa. Inhala llenando primero tu abdomen, después tu pecho y, por último, tus clavículas. Exhala en el mismo orden. Para sentir mejor las 3 fases, puedes tomarte 3 tiempos en cada una de ellas y, además, colocar tus manos sobre tu cuerpo y observar el movimiento que se produce a medida que te llenas y que te vacías de aire.

Qué me aporta cada pranayama

Todas ellas te enseñan a respirar de forma consciente y calmada.

  • Nadi Shodana – Calma tu mente, relaja todo tu cuerpo y reduce los niveles de estrés y ansiedad.
  • Anuloma Viloma – Al aplicar la retención de aire con los pulmones llenos, aprendes a concentrarte, expandes tu capacidad pulmonar, regulas tus ciclos del sueño y equilibras el funcionamiento de todo tu organismo.
  • Respiración yóguica – Relaja tu cuerpo y tu mente, te conecta con el momento presente, amplía tu capacidad pulmonar.

Qué más debo saber

¡Muy importante! Si estás embarazada o tienes cualquier problema respiratorio, no realices ninguna de estas técnicas de pranayama. Consulta primero con tu médico o terapeuta y después asesórate por tu profesor de yoga.

Si te interesan los ejercicios de respiración, contáctame. Será un placer ampliar el contenido de este post o grabar vídeos más específicos. ¡Comparte tu experiencia conmigo!