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Yoga con mantas

Este año tenemos una nueva categoría en el blog llamada “soportes para yoga”. En ella vamos a incluir todos los accesorios que te pueden ayudar a llegar a las posturas, a realizarlas con seguridad y a adaptarlas a tus necesidades.

Recuerda que la práctica de yoga debe adaptarse siempre a ti y no al contrario. Si tu condición física no te permite llegar a una determinada asana, siempre hay alternativas: otras asanas, adaptaciones de la misma o, en este caso, el uso de soportes.

Cuándo usar las mantas

En clase disponemos de mantas muy características, las habrás visto en otros centros de yoga. En realidad, puedes utilizar cualquiera que tengas a mano, con tal de que sea amplia y la puedas doblar o enrollar creando una superficie mullida.

No se trata de colocar la manta sólo para estar a gusto, sino de ayudarse de la misma en aquellos momentos en los que sientes que no llegas porque la postura es demasiado forzada para ti o porque, sencillamente, ese día necesitas un apoyo.

Utiliza soportes como una extensión de tu cuerpo y aprende cuándo prescindir de ellos.

Si tienes una lesión, te estás recuperando de una dolencia o tu día ha sido especialmente duro, ayúdate de todo lo que necesites en tu esterilla.

Si sientes dolor, mantén la manta. Si sólo es incomodidad, permanece un minuto más, siente la diferencia entre utilizarla o no. Y elige de manera consciente qué le va mejor a tu práctica.

Ventajas de utilizar mantas

Por gruesa que sea la esterilla y fuerte que estés tú, una manta es un soporte mullido muy útil en determinadas ocasiones:

  • Te permiten colocar y disfrutar de la postura con plena consciencia, sin estar pendiente de molestias.
  • Te permiten realizar posturas que, sin manta, te son inaccesibles.
  • Mentalmente, te dan la seguridad de saber que sí puedes hacer esa práctica concreta.
  • Te hacen más consciente de que el yoga se adapta a ti y a tu estado físico en cada momento.

Asanas con manta

En posturas sentadas como la pinza, la roca o el héroe colocar una manta debajo del cuerpo servirá para que esa zona descanse sin tensión: tobillos, empeines, rodillas. 

Incluso en la relajación del final, en la mariposa tumbada o elevando las piernas verticales, un buen soporte alivia las zonas más cansadas habitualmente, como la parte baja de la espalda o las caderas.

 

 

Nos encantará saber si usas mantas, cuándo y cómo te ayudan. ¡Comparte tu opinión aquí debajo!