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Yoga con sillas

Ya has visto que se puede practicar yoga con mantas, bloques, cinturones o la pared. Si te apuntas a clases de yoga Iyengar vas a usar apoyos y soportes de lo más variado para entender y mantener las posturas de la manera más correcta y adecuada a tu anatomía. Además de todo esto, también puedes practicar utilizando una silla. Si es una silla de tijera, mucho mejor porque tiene más posibilidades.

Si es una silla de comedor o de oficina, te sirve para hacer estiramientos, giros, torsiones y otros pequeños ejercicios. Es más, te invito a desconectar unos minutos de tu jornada laboral o de estudios cerrando los ojos y practicando desde tu silla. Ese ratito de yoga en el trabajo debería adjuntarse a las recetas médicas, ¡es muy beneficioso!

Para qué usar la silla

Una silla plegable de tijera es la mejor opción para ayudarte en tu práctica, pues te da más espacio, juego y movilidad que una silla de comedor o de trabajo. Además, es más ligera y al tener el respaldo inclinado te puedes mantener el algunas posturas invertidas o contra la pared sin forzar en exceso tu espalda.

Tienes que pensar en tu silla como en una extensión de tu cuerpo: puedes hacer los estiramientos iniciales en posición sentada; en las posturas de pie como los guerreros, triángulos, ángulos extendidos la colocas bajo tus piernas para apoyarte sentándote sobre ella; en los equilibrios de pie te servirá apoyar una mano sobre el respaldo para mantenerte; en el puente o la rueda apoyas tu espalda sobre el asiento para poder expandir bien el pecho. Si ya realizas invertidas o te quieres atrever a intentarlas, este apoyo liberará tu cabeza y tu cuello de presión, aligerando el proceso.

Una silla es una buena base sobre la que colocarte para mantenerte estable.

Además, aunque no la necesites porque tengas costumbre de practicar sin soportes, siempre vas a poder incluirla en tu práctica para explorar, jugar, probar y averiguar cómo se sienten las posturas cuando añades un elemento que no forma parte de tu práctica de manera habitual. Puede que descubras nuevas maneras de colocarte y de sentir qué está pasando con tu cuerpo y tu respiración.

Ventajas y desventajas

Algunas de las ventajas son:

  • Te ayuda a estabilizar tu postura.
  • Sostiene tu cuerpo de manera firme.
  • Incrementa los beneficios de las posturas, pues las puedes sostener durante más tiempo.
  • Te permite explorar posturas que de otro modo no alcanzas.
  • Refuerza tu autoestima.

Y algunas de las desventajas:

  • Puedes llegar a forzar demasiado por querer sobrepasar tus límites.
  • Puedes llegar a depender de la silla en algunos casos.

Cuándo usar la silla

Una silla de tijera es muy buen recurso cuando necesitas un extra de fuerza y equilibrio: puede ser tus piernas en las posturas de pie, tu sujeción en las posturas invertidas, tu apoyo en las aperturas de pecho y una muy buena ayuda cuando tu condición física necesita un extra para llegar allí donde ahora no puedes. Al igual que ocurre con todos los demás elementos de los que te puedes servir sobre tu esterilla, la silla es una prolongación de tu cuerpo que llega donde tú no alcanzas.

Como siempre, utilízala con consciencia, cuando la necesites o cuando quieras probar algo nuevo, pero no te acostumbres a ella demasiado rápido o te costará retomar una práctica en la que la única herramienta sea tu propio cuerpo.

¿Has utilizado alguna vez una silla? ¿En qué posturas? ¿Quizá en una clase Iyengar? ¡Compártelo con nosotras, nos encantará leerlo!